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Convivencia disminuidos psiquicos

La convivencia con personas disminuidas psíquicamente precisa de una mayor atención por la parte de su familia. En el articulo de hoy os daremos una serie de pautas para simplificar esta convivencia.

discapacitado psiquico

Pautas para la convivencia disminuidos psíquicos

  • Distinguir el enfermo y su enfermedad: Ser siendo conscientes de que el enfermo no se comporta de forma inapropiada por su voluntad propia, sino más bien a raíz de la enfermedad. Hay que ser realmente comprensivos en esto, puesto que en ocasiones se les hacen reproches, se crea que lo hacen para ocasionar daño, que no son buenas personas… Cuando la realidad es otra, en tanto que es exactamente la misma enfermedad la que le hace adoptar esas conductas.
  • Perturbaciones en la personalidad: En ocasiones esta clase de enfermedades generan cambios tan bruscos en la personalidad del enfermo que los miembros de la familia se quejan de que el enfermo no es exactamente la misma persona que era ya antes y llegan aun a tener contrariedades para quererlo de igual manera. Ante esto es esencial procurar continuar teniendo cara el enfermo exactamente los mismos sentimientos que se han tenido siempre y en todo momento, si bien en ocasiones resulta difícil.
  • Eludir discusiones: Eludir discutir con el enfermo sobre su mala conducta. Lo que sí se recomienda es prever la aparición de reacciones hostiles y discusiones y también procurar evitarlas.
  • Observarlo y resguardarlo: Observarlo y resguardarlo puesto que hay enfermedades que alientan al suicidio, a autolesionarse, gastar dinero, parar de comer e inclusive hacer daño a otras personas
  • Sentimientos contradictorios: No olvidar que en ocasiones aparecen sentimientos contradictorios. Por una parte, la familia quiere asistir al enfermo, resguardarlo, darle cariño, mas por otro el enfermo no se deja asistir. Esto es muy normal que ocurra.

Por tanto, la familia no debe recriminarse en ningún instante esta clase de sentimientos, ni debe meditar que no lo hacen bien, puesto que estas situaciones son comunes.

  • Eludir obsesiones. Hay enfermedades en las que el enfermo se obsesiona con preocupaciones, con el sufrimiento de enfermedades físicas, y no habla de otra cosa, se pasa prácticamente todo el día pensando en lo mismo.

En estos casos es recomendable que la familia evite tener conversaciones sobre el tema que obsesiona al enfermo, puesto que en ocasiones, en el intento de ser comprensivos lo que hacemos es asistir al enfermo a ampliar el presunto inconveniente.

  • No corregirle sus extrañezas. No intentar corregir sus peculiaridades y extrañezas.
  • Medicación. No olvidar la medicación y cuando sea preciso la hospitalización.

 

Resulta conveniente aclarar que existen muchos géneros de enfermedades mentales y las reacciones y comportamiento del enfermo es diferente en cada caso.

En todo caso es recomendable que el médico oriente a la familia sobre las pautas a proseguir, posibles inconvenientes que pueden surgir, aspectos referentes a la medicación etcétera

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